Si antes era importante conocer el clima organizacional de la empresa y cómo se sienten los colaboradores, hoy se vuelve un imponderable ya que, si algo ha caracterizado a este virus en materia laboral, es el cúmulo de sentimientos de incertidumbre, miedo y coraje alrededor detodo lo que hoy está sucediendo en varias esferas del país.

Se han determinado, por parte de la Secretaría del Trabajo, varios procedimientos a seguir para la adaptación de las empresas que reinicien labores a partir de este 1ro de junio -los cuales serán vistos y observados en las auditorías de la STPS-, sin embargo, se ha dejado de lado lo que estaría ocurriendo con el cumplimiento de una Norma Oficial Mexicana que tuvo su kickoff en octubre de 2019, que es la NOM-035-STPS-2018, cuya importancia (más no urgencia) toma un valor determinante en el ámbito empresarial, ya que puede ser el inicio cultural de las organizaciones en México para medir y conocer el sentimiento de sus colaboradores.

Esperemos que pronto se pueda determinar por parte de la STPS la manera en la que se estará valorando la participación y cumplimiento empresarial de esta Norma, con el objetivo de darle un valor agregado al sentimiento de los empleados dentro de las empresas y alcanzar, así, el tan añorado “Entorno Organizacional favorable”.

Lo cierto es que, durante el transcurso (que aún no termina) de la pandemia por México, se han dado a conocer todo tipo de noticias: empresas que ofrecieron apoyo a sus colaboradores; algunas que ofrecieron descanso libre de pago; organizaciones que se adelantaron a la declaración de la contingencia sanitaria (término cuyos impactos se detallan y se encuentran delimitados en la Ley Federal del Trabajo) finiquitando a parte de su personal de forma, técnicamente, ilegal; incluso algunas que tomaron esta “oportunidad” para cerrar operaciones en México (como el tan sonado caso de FrontRunner en Aguascalientes), dejando a sus empleados en la calle y sin tener a quién pedirle rendición de cuentas.

Pero esto no ha sido sólo en nuestro país; sin duda alguna, el COVID-19 ya marcó su paso por la historia y será recordado como un episodio oscuro para todo el mundo, al haber doblegado a, incluso, las más grandes potencias.